Skip to main content

Whoopie Pies

Whoopie Pies

Por Rosana Domínguez y Lara van Lingen

Los whoopie pies parecen ser la última moda del mundo de los dulces y la decoración. Si los cupcakes han estado y están, desde hace años, presentes en primera fila (y su creciente popularidad en fiestas y bodas les augura un próspero futuro), los whoopie pies parecen haberse convertido en las setas de otoño de nuestro dulce mundillo, apareciendo por todas partes. Varios nuevos libros, todos de este año o del pasado, se ocupan de los whoopie pies, con recetas, ideas de decoración, etc; las revistas internacionales de decoración les dedican artículos a los whoopies decorados... En definitiva, los whoopie pies triunfan por todas partes. ¿Pero son realmente una novedad...? ¿Y qué son los whoopie pies?

Los whoopie pies son unos pastelitos tipo sandwich individuales formados por dos partes de masa horneada y un relleno cremoso. El whoopie pie tradicional es de chocolate con relleno de marshmallows, aunque luego se han desarrollado innumerables versiones para todos los gustos. También conocidos como "gobs", "blanco y negro", y "oreo gorda" (estos dos últimos nombres aludiendo a su versión más tradicional), su origen es un misterio. Tres estados del este de Estados Unidos (Pennsylvania, Maine, y Massachusetts) se disputan el honor de ser la cuna de los whoopie pies, unos pastelitos que triunfan en todo el mundo.

En Pennsylvania se dice que los whoopie pies fueron creados por las mujeres Amish para incluir un dulce en los almuerzos que sus hijos llevaban al colegio, y que el nombre viene de la expresión de alegría (whoopie!) que los niños exclamaban al encontrar el pastelito en la cesta de su almuerzo. Otra versión de la historia es que las mujeres Amish los hacían para sus maridos.

En Maine la historia dice que los whoopie pies los inventó una trabajadora de una pastelería cuando se le ocurrió poner cucharadas de un resto de masa de bizcocho en una bandeja y hornearlos tal cual. Después usó un resto de relleno de bizcochos para hacer sandwiches. Incluso hay una pastelería que asegura que ellos empezaron a hacerlos en 1925, pero un incendio en los años 60 acabó con todos los documentos que tenían guardados, así que no les es posible demostrarlo.

En Massachusetts se cuentan dos historias diferentes en torno a los whoopie pies. De una sabemos que es falsa, y la otra es imposible de demostrar. La teoría desmentida es que los whoopie pies fueron inventados por un fabricante de la crema de marshmallows (que es el relleno tradicional de estos pastelitos) para incrementar sus ventas. La teoría imposible de demostrar es que los whoopie pies fueron inventados por una cafetería local que ya no existe, ni es posible encontrar a nadie que trabajara allí en la época.

Pero lo incierto de su origen no es el único dato curioso en torno a los whoopie pies. Mientras muchos consideran que las dos partes exteriores (las que serían el equivalente al pan en un sandwhich) son bizcocho, otros argumentan que se trata de galletas blandas. Así, los whoopie pies son catalogados por algunos como bizcochitos rellenos, por otros como galletas rellenas, y por otros simplemente como tartitas. En español es muy difícil ponerles nombre respetando estas sutiles diferencias, y generalmente se alude a ellos como pastelitos rellenos.

Fáciles de hacer y muy versátiles, los whoopie pies son, en resumen, unos deliciosos pastelitos del este de los Estados Unidos formados por dos partes de masa horneada y un relleno cremoso, perfectos para cualquier momento del día (y de la noche).

Fuentes:
www.makingwhoopies.net/content/history
http://en.wikipedia.org/wiki/Whoopie_pie

La editorial Chronicle Books y las autoras Sarah Billingsley y Amy Treadwell del libro Whoopie Pies nos han hecho el honor de permitirnos traducir una de las recetas del libro. En la redacción la hemos probado inmediatamente, y os adjuntamos nuestras sugerencias.

Pastelitos de pistacho y cardamomo

Nota de la redacción: La receta original es de pistacho y cardamomo, pero nosotros hemos usado canela y almendras en su lugar, que son dos ingredientes más baratos y fáciles de encontrar que los de la receta original. El resultado, unos pastelitos con un toque otoñal fantástico, fue absolutamente delicioso y nos encantó a todos.

420 g de harina
1½ cucharaditas de levadura química

1 cucharadita de cardamomo molido (o canela)
½ cucharadita de sal
113 g de mantequilla a temperatura ambiente

150 g de azúcar
165 g de azúcar moreno
1 huevo grande (L)
1 cucharadita de extracto de vainilla
240 ml de suero de mantequilla
(Nota de la redacción: Buttermilk o suero de mantequilla es un ingrediente que se usa muchas veces en recetas extranjeras para conseguir bizcochos superjugosos. Se puede encontrar en supermercados como Lidl y Aldi, pero también se puede sustituir por 240 ml de leche con una cucharada de vinagre blanco o de zumo de limón)
100 g de almendras molidas (en caso de usar pistachos se necesitan unos 115 gramos)


Colocar una rejilla en el centro del horno y precalientar a 180℃ (350℉).
Colocar papel de hornear sobre dos bandejas de horno.
Tamizar juntos la harina, la levadura, el cardamomo (canela) y la sal, sobre una hoja de papel de hornear.
En el bol de una batidora de sobremesa a la que pondremos la pala (o un bol grande si se usa una batidora manual) mezclar la mantequilla con los dos tipos de azúcar batiendo despacio al principio, y cuando ya esté todo bien ligado, incrementar la velocidad y batir durante unos 5 minutos hasta que quede una masa esponjosa y ligera. Añadir el huevo batiendo bien. Añadir la vainilla y mezclar todo bien.
Añadir la mitad de la mezcla de harina y la mitad del suero de mantequilla al bol y mezclar despacio, simplemente hasta que estén bien incorporados. Bajar la mezcla que se haya podido quedar en las paredes del bol y añadir la otra mitad de la harina y del suero de mantequilla batiendo hasta que esté todo perfectamente incorporado. Añadir las almendras molidas (o pistachos) y mezclar todo bien.

Con la ayuda de una cuchara para helados pequeña, o una cuchara grande, poner aproximadamente el equivalente a dos cucharadas soperas de la masa en una de las bandejas de horno que teníamos preparadas. Completar la bandeja con tantas porciones como quepan, dejando siempre aproximadamente unos 5 cm entre ellas.

Hornear la bandeja en la rejilla central durante unos 10 minutos o hasta que los pastelitos estén dorados (en nuestro test costó más tiempo). Dejar enfriar los pastelitos en la bandeja unos 5 minutos antes de pasarlos a una rejilla para que se enfríen del todo.

Da para 30 pastelitos de 10 cms de diámetro.

Nota de la redacción: Recomendamos usar porciones más pequeñas, aproximadamente dos cucharaditas o una cucharada, porque los pastelitos eran enormes con la cantidad de la receta original. También hay moldes para whoopie pies, redondeados o en forma especial, como el molde otoñal de Wilton que hemos usado en esta prueba de la receta.

Nota: Esta receta es una guía para tus pastelitos de frutos secos y especias. Puedes sustituir los pistachos por almendras, avellanas, o nueces de macadamia molidas, y el cardamomo por canela, gengibre, o cualquier otra especia molida.

¿Tienes ganas de probar más recetas de whoopie pies? En la sección de "Libros y ..." tenemos una reseña del libro "Whoopie Pies" de Sarah Billingsley y Amy Treadwell, del cual sorteamos un ejemplar  entre los socios de AsEsDTartas.